sábado, 27 de febrero de 2010

Green Lantern. Entre el miedo y la voluntad.


Tenia 19 años cuando los ataques de panico llegaron a mi vida. Como de costumbre, la cotidianeidad me llevo a los tipicos modos de contrarrestar el sintoma: psicoanalisis, rivotril, etc. Sin embargo, fue un viejo ejemplar de Green Lantern: Crepusculo Esmeralda, aquella historieta que contaba la caida en desgracia de uno se los mas grandes heroes de la Tierra, lo que me ayudo a salir de ese pozo.


Recuerdo haber conseguido ese tomo a los 15 años, entre libros viejos del Parque Rivadavia. En mi adolescencia (cuando dibujaba) siempre me fascino el concepto del Linterna Verde, y sobre todo de su armamento: un anillo que podia hacer tangible y real todo lo que su portador deseara (evidentemente una alegoria al anillo de Aladino, algo bastante ingenioso, ya que pocos recuerdan que en realidad ese cuento tenia dos genios, el de la lampara y otro en un anillo) siempre y cuando supiera llevar al limite su fuerza de voluntad. Crepusculo Esmeralda tenia un arte de tapa ya de por si impactante: el protagonista alzando su anillo entre una montaña de cadaveres, que no eran otros que quienes le legaron su poder. La compre sin preguntar precio.


Crepusculo es un "epilogo" a la historia de Hal Jordan, conocido en el universo como el mejor GL de todos los tiempos. Se le consideraba el hombre sin miedo, aquel ser de voluntad pura que manejaba el anillo como nadie. Al ser la voluntad lo opuesto al miedo, quien supiera vencer sus temores, sacaba toda su voluntad y hacia funcionar el anillo. Por esta capacidad, Jordan se alzo entre los seres mas idolatrados de la Tierra y el Universo, respetado por sus colegas y temido por sus enemigos. Hasta que un dia se descubrio la fachada: mientras batia uno a uno a todos sus rivales, Hal empezo a ponerse canoso en la parte inferior de su cabeza, algo que en su momento quizas ni le preocupo. Siempre tuvo una seguridad en su interior: a los 7 años vio como el avion de guerra que piloteaba su papa se estrellaba frente a el. A partir de ese trauma, su frase de cabecera fue "cuando el peor de tus temores pasa frente a tu cara, ya no hay nada que temer". Se equivoco. Ciudad Costera, su lugar natal, el que protegio con su vida, se transformo en un segundo Hiroshima cuando un bombardeo arraso toda la zona. Jordan estaba en una mision en el espacio, uno de los pocos momentos en los que desvio la mirada de su ciudad. El haber perdido a todos sus seres queridos, el haber sentido que le fallo a su hogar, reactivaron este temor primigenio que siempre creyo que no volveria.


Hal intento revivir a Ciudad Costera y sus habitantes con su anillo, pero los Guardianes, esos filosofos cosmicos que le legaron el poder se lo impidieron, alegando que los beneficios personales estaban prohibidos. Fue el final del heroe mas noble. Hal Jordan se volvio loco, mato a sus compañeros y a los mismos guardianes, absorbiendo el poder de la Bateria Central y denominandose Parallax. Lejos de ser un elemento de odio o venganza, Parallax era el miedo en estado puro, manifestado en Jordan: Hal redescubrio el miedo. El miedo a lo que pudiera pasar en el futuro. El miedo a volver a fracasar. Un miedo que siempre existio, pero que mientras sus palabras callaban, su cuerpo manifestaba, asi fueran unas canas insignificantes en su cabeza.


A esas alturas yo ostentaba ya ese mote que tanto detesto: el luchador, el ejemplo, el que se levanta en cada caida y bla bla bla. Recuerdo haber empezado a trabajar para mantener a mi familia, al mismo tiempo que estudiaba y trataba de vivir. Lo hacia, sin ponerme a pensar en la situacion. Hubiese preferido ponerme canoso a lo que vino cuando el cuerpo me dijo basta, pero lo concreto es que aquel Parallax, el ataque de panico, llego a mi vida. Y leyendo aquella revista , reconoci mios aquellos temores de Hal: el futuro, el fracaso. Y aca llegan las coincidencias, o esas conexiones que parecen de otro plano. La forma en la cual me recupere fue la misma que la forma en la que Hal Jordan resucito y expulso a Parallax... la cuestion es que yo me recupere 2 años antes.


Parallax resulto ser una perfecta alegoria del miedo. Quizas los tiempos en que se desarrollo el personaje, que fueron los mismos en los que afloraron mas que nunca las enfermedades fobicas, ayudaron a moldear el concepto. Y el antidoto a ese miedo fue otro concepto complejo. Hal supero su miedo forzando nuevamente su voluntad y apoyado por el Espectro, personaje creado en los años 40, que representa un fantasma que personifica la Ira de Dios. La mezcla con conceptos religiosos y voluntad del hombre quizas signifique que la combinacion de fe y capacidad humana superan el miedo, sin importar a que apunta la "fe". Parallax volvio tiempo despues para tomar el cuerpo de Kyle Rayner, sucesor de Jordan, quien conocio el miedo tras atribuirsele la muerte de su madre. El continuo resurgir de Parallax es un mensaje que el temor no muere, esta ahi siempre. Quien logre vencerlo, dara luz a su anillo de los deseos.
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Ayer mientras mirabamos al techo, luego de un instante de silencio, me miraste y dijiste reconocer el miedo, por primera vez desde que nos conocemos. Recorde esta historia. Recorde el fracaso y pense en el futuro. Entendi que el camino recien empieza, pero le puse un velo a lo que viene, y trate de entender en donde estoy parado. Porque las predicciones de nada sirven. Le pese a algunos, HAY QUE VIVIR EL MOMENTO.







miércoles, 24 de febrero de 2010

Nunca Mas


No vale la pena...

martes, 23 de febrero de 2010

Frente a Frente

Luego de tantos cielos amorfos ahí estas de regreso, estimado Memorial Sombra, frunciendo las pestañas, evitando que los ojos se cierren al unísono y susurrando a mis pecados: “te lo dije”. Regresaste contra todos mis deseos tangibles y batiendo mis nudos mas indesatables, con la facilidad de la anciana que pedalea y pincha sobre la tela.

Alguna vez te pedí me recordaras que olvide. Creí que lo había olvidado. A mis pies un charco hace que mis dedos tiriten y comienza a elevarse. Y seguís ahí, Memorial Sombra, sonriendo con malicia, saboreando mis temores, derrumbando mis cerros de arcilla con caricias que arden. Creo que si mordieras la pared esta también se rajaría.

Y sin embargo, en tu regreso, siento que ahí estuviste. Consumiendo el placer de cada canción, sobrevolando mi balcón, de cara a la ventana, y evitando que pudiera beber del cielo. Ningún soplo de tinta y pluma ha sabido siquiera trazar tu inmensidad. Has buscado sigiloso la careta que mejor le quede a nuestra danza. Como siempre, elegiste bien.

El charco ya nos tapa la boca, evitando reproches. Pero en vos veo sonreír a tus ojos. Cuanto quema saber que solo uno de los dos quedara. Y que si fueses el mártir ahí vas a estar de vuelta, con otro manto y otro nombre. Las balas serán las mismas y tu soberbia erguirá intacta. El Lugubre te asista, Memorial Sombra. Quizás ahí volvamos a vernos.

lunes, 22 de febrero de 2010

Buscar en la Nada

Vuelve a predicar el azar
borra los puntos del dado y lo arroja
la moneda empieza a volar
ya no se ven reflejadas figuras

Sublime deseo de explorar
ya no hay origen, un mapa o destino
Vivir nunca fue aterrizar
en la quietud hay un cerco asesino

Conviene escribir sin mirar
a veces suele caer una rosa
buscar en la nada es casual
siempre un atajo te espera en la sombra...

jueves, 18 de febrero de 2010

La Ciudad

Ciudad. Mi eterno retorno en un camino de ida. Mi caja de Pandora. Mi fuente de desolacion en un sinfin de rostros, mi busqueda de iguales en un sendero vacio. Ciudad, mi ciudad. Geografia humana en eterno litigio con las fuerzas madres. Ardor de gigantes de concreto cubriendo el ultimo vestigo del Febo, buscando tomar toda la escena, como la cortina que anuncia el segundo acto. Amor y odio, espanto y serenidad, fuerzas en conflicto me unen a ti, ciudad del alma, que has sabido impregnar tus colores, tus caricias y tus golpes. De ti, ciudad mia, me quedara un pentagrama de lineas rotas, destruyendo los silencios, los becuadros, las armonias, en un barrido sinfonico que rompera con mis recuerdos. Ciudad, mi eterno camino cuando el dia me desvela, mi alfombra de novedades, eres la creacion mas despreciada, y a la vez un cumulo artistico. Despiertame toda la vida, Ciudad, y recuestame en mi sueño final. En mi ultima mirada quiero de tus dibujos.

jueves, 11 de febrero de 2010

...

Los años pasaron, mi querido Manuel Valadares. Hoy tengo cuarenta y ocho años y, a veces, en mi nostralgia, siento la impresión de que continúo siendo una criatura. Que en cualquier momento vas a aparecer trayéndome fotos de artistas de cine o más bolitas. Tú fuiste quien me enseñó la termura de la vida, mi Portuga querido. Hoy soy yo el que tiene que distribuir las bolitas y las figuritas, porque la vida sin ternura no vale gran cosa. A veces soy feliz en mi ternura, a veces me engaño, lo que es más común. En aquel tiempo... En el tiempo de nuestro tiempo, no sabía que muchos años antes un Príncipe Idiota, arrodillado frente a un altar, preguntaba a los iconos, con los ojos llenos de lágrimas: "Por qué les cuentan cosas a las ciraturitas?"

Y la verdad es, mi querido Portuga, que a mí me contaron las cosas demasiado pronto.


Adiós!

lunes, 8 de febrero de 2010

Poemas de Miguel Abuelo

LA FUGA
Se fueron.
Nadie los vio algunos sospecharon desde siempre.
En fin, no estaban.
Se escaparon ayudados por la noche.
Y una mano que de afuera vigilaba.

TODO VIA
A veces no me interesa ser fiel a la extravagante historia humana;
de la misma forma en que la divinidad lo es poco con los hombres comunes.
También no: a veces observar al incierto penacho de un futuro anhelado. A veces;
vuelvo a solazarme en las melifluas fuentes de un carnaval prohibido...
Morder musculaturas carcajeantes.
Dejarme, panza arriba, tragar por las estrellas.
Guardarme tras mis párpados para ejercitar un viaje a más allá de la muerte...


40
Mi ticket. Mi casa. Mi escritorio.
Mi muelle del pensar. Mi ventana. Mi reloj.
Mi lámpara imborrable. Mis flores sentenciadas.
Mi manera de saber que estoy atento y que algo me distingue entre todos.
Mis lágrimas caseras. Mi teléfono espontáneo.
Escribir. Oh.
Pesada tarea que me produce tanta alegría.
Desfilando entre opuestas galerías, intentando ser, finalmente, puntual.




















Mas alla de toda pena, siento que la vida es buena...